Prostitutas ejerciendo en la calle prostitutas en santa cruz

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El grupo de gobierno de Santa Cruz insiste en que no ha presentado ninguna iniciativa que persiga la prohibición de la prostitución en las calles. Pero las mujeres que ejercen en la capital a las que la actual crisis económica no les ha pasado por alto y "estamos ganando muchísimo menos dinero que hace unos años".

Marta Medina tiene 42 años y desde hace cinco ejerce la prostitución. Tres de ellos en un club de alterne y, desde hace dos, en la calle Miraflores. Desde un primer momento, deja claro que "es mi historia y soy yo la que decido si quiero o no vender mi cuerpo".

Marta, que en todo momento, tilda la iniciativa de descabellada, cree que lo que hay que hacer con esta actividad "es regularla y no prohibirla". Porque los bares de cita sólo quieren a las de 20 años Tengo 83 años y desde los cinco estoy viviendo en esta calle. Flanqueada por dos mujeres, una canaria y otra portuguesa, Juana alza la voz para decir que cada cual tiene derecho a ganarse la vida como quiera. Vienen de fuera y si no encuentran trabajo, tienen que echarse a la calle a buscar la comida".

Esta portuguesa reside en las Islas desde hace 15 años. A los tres de estar en Canarias decidió empezar a realizar sexo a cambio de dinero. La inmigración irregular trae aparejado, en ocasiones, dramas personales, que viven muy de cerca las mujeres latinoamericanas. De ello sabe bastante Nicole Carvajal. Esta mujer no deja de repetir que tiene que trabajar "porque a mis espaldas hay una familia en Colombia que tiene que comer cada día".

Nicole no quiere ni pensar qué podría pasar si Santa Cruz opta, finalmente, por prohibir la prostitución callejera. Nicole recuerda cómo en el lugar de alterne en el que trabajaba la obligaban a beber " y a mí no me gusta el trago, por lo que lo pasaba francamente mal".

La mayoría de los vecinos de la céntrica calle Miraflores coinciden en que no les afecta en absoluto que en su barrio se ejerza la prostitución. En un recorrido por seis alojamientos, cinco de ellos ubicados cerca de la terminal Bimodal, se constató que existen negocios de prostitución.

Los vecinos, propietarios y administradores de los alojamientos no hablan del asunto. El negocio del sexo en la ciudad. Dos pequeños juegan en la puerta de un alojamiento a pocos metros de la avenida Tres Pasos al Frente.

El lugar luce como cualquier otro centro de hospedaje al que llegan viajeros en busca de un lugar donde poder descansar. Sin embargo, no es un sitio cualquiera. Una vez que corta la llamada, la encargada, de piel morena, no mayor de 25 años y todo el tiempo pendiente de los teléfonos celulares que maneja con destreza en la mano, mira al cliente y sin rodeos pregunta: Ante la negativa del visitante, insiste y consulta: Así, de esta manera, se comercia el sexo en algunos alojamientos de la capital.

Tres Pasos al Frente y la av. Aquí se realiza el mismo procedimiento. El cuarto es pequeño, pero lo suficientemente amplio para que un catre y una mesa llenen el lugar.

prostitutas ejerciendo en la calle prostitutas en santa cruz La presidenta de la Federación de asociaciones Mujer y Laurisilva, Belarmina Martínez, tilda la decisión del Puerto de la Cruz como una "puesta en escena del nuevo alcalde. Sin embargo, no es un sitio cualquiera. Desde entonces lleva una doble vida. El negocio del sexo en la ciudad. Marta, que en todo momento, tilda la iniciativa de descabellada, cree que lo que hay que hacer con esta actividad "es regularla y no prohibirla". Una realidad de varios años.

El negocio del sexo en la ciudad. Dos pequeños juegan en la puerta de un alojamiento a pocos metros de la avenida Tres Pasos al Frente. El lugar luce como cualquier otro centro de hospedaje al que llegan viajeros en busca de un lugar donde poder descansar. Sin embargo, no es un sitio cualquiera. Una vez que corta la llamada, la encargada, de piel morena, no mayor de 25 años y todo el tiempo pendiente de los teléfonos celulares que maneja con destreza en la mano, mira al cliente y sin rodeos pregunta: Ante la negativa del visitante, insiste y consulta: Así, de esta manera, se comercia el sexo en algunos alojamientos de la capital.

Tres Pasos al Frente y la av. Y no le molesta el calificativo: Dos meses después de introducirse en este furtivo mundo comenzó su carrera universitaria. Desde entonces lleva una doble vida. Esta joven atiende en la Red al nombre de Diana Le Blanc: Tengo 18 añitos y recibo en mi piso privado de Diego de León Madrid Las clases son presenciales y si me meto en un supermercado o en una tienda de ropa, tendría que faltar.

Con el sexo gano 1. No me compensa otra cosa. Su aspecto no denota opulencia ni, por supuesto, que se dedica a la prostitución. Viste jeans y camiseta oscura ancha. Desprende un perfume agradable a Escada. Sigue leyendo el reportaje completo en mujerhoy. A los tres de estar en Canarias decidió empezar a realizar sexo a cambio de dinero. La inmigración irregular trae aparejado, en ocasiones, dramas personales, que viven muy de cerca las mujeres latinoamericanas.

De ello sabe bastante Nicole Carvajal. Esta mujer no deja de repetir que tiene que trabajar "porque a mis espaldas hay una familia en Colombia que tiene que comer cada día". Nicole no quiere ni pensar qué podría pasar si Santa Cruz opta, finalmente, por prohibir la prostitución callejera. Nicole recuerda cómo en el lugar de alterne en el que trabajaba la obligaban a beber " y a mí no me gusta el trago, por lo que lo pasaba francamente mal".

La mayoría de los vecinos de la céntrica calle Miraflores coinciden en que no les afecta en absoluto que en su barrio se ejerza la prostitución. Se han acostumbrado a vivir con ellas e, incluso, algunos alaban la educación y el buen trato de estas mujeres. Apenas quedan bares de citas y las casas de prostitutas languidecen. Gabriel Casanova lleva 13 años regentando un bar en la zona.

Al inicio de la calle Miraflores se encuentra el bar La Granadina. Las mujeres que trabajan en Miraflores coinciden en que allí siempre se les ha tratado correctamente y son ellas las que "intentan no entrar al establecimiento con ropas inadecuadas que puedan incomodar a propietarios y clientes", como señala Marta Medina, mientras ayuda a recoger las mesas.